DESAFIOS DE LA EDUCACION EN BOLIVIA

LA CALIDAD EDUCATIVA FRENTE A LOS NUEVOS DESAFÍOS QUE PLANTEA LA EDUCACIÓN PERZONALIZADA EN BOLIVIA

“La filosofía del aula en una generación, será la filosofía del gobierno en la siguiente…” Abraham Lincoln

Por Denisse Vargas Machicado

Bolivia, junio 8 de 2020

El día de hoy, la sociedad evoluciona día a día y con ella se desarrollan nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (TICs). El ser humano, hoy más que nunca, trata de comprender, manipular y asimilar los canales de información promovidos por las TIC, con el mejor criterio para poder determinar el uso adecuado y lo que no significa esto. En la actualidad, el ser humano no solo se encuentra frente a la educación presencial, sino también tiene a su alcance la educación a distancia, educación virtual, educación semi presencial y educación personalizada, la cual debe tener en cuenta al ser humano integral resaltando en el: la libertad, la transcendencia, creatividad, apertura y su singularidad.

En este contexto, la educación no es una isla independiente, esta debe estar indexada y construida en un ámbito social. En bastantes situaciones, las políticas del gobierno de turno imposibilitan una educación de calidad, debido a que ellos definen e imponen las directrices de la educación. Si, efectivamente, se tuviera en cuenta, un modelo educativo con una misión e incluso indagar mas allá y tomar en cuenta los principios y valores promovidos dentro de la sociedad, seguramente no existiría manipulación ni alineación a un fin político; hace falta entonces, buenas voluntades políticas para un sistema educativo acorde a las problemáticas y los requerimientos de la sociedad boliviana.

Históricamente el ser humano ha buscado su bienestar, el crecimiento permanente y mejorar su calidad de vida, a través del desarrollo y diseño de herramientas y tecnología que le brinden comodidad y una forma más fácil de realizar sus actividades y/o tareas empleando un menor esfuerzo en el menor tiempo posible. Entonces, la educación es la gran elección que puede realizar cualquier individuo para evolucionar, perfeccionarse y enfrentar de manera inteligente las dificultades y situaciones que lo agobian.

Todo esto ha llevado a pensar, que se debe reformular y mejorar la educación pública financiada por el Estado, debido a que es gratuita e inclusiva; sin embargo, también se debe imitar algunas de las condiciones que brinda la educación privada, entre las más importantes la educación personalizada, que tiene como fin la formación centrada en el individuo permitiéndoles desarrollar sus potenciales en todas sus dimensiones, con un análisis crítico, libre, solidario, ético, digno y autónomo y con capacidades suficientes para desarrollarse de forma persona y colectivamente.

Uno de los principios más relevantes de la educación, es la conducción del hombre hacia su plena libertad, permitiéndole romper paradigmas y ataduras. En la actualidad, debe entenderse el acto educativo como una acción intencional, con propósitos claros y logrados mediante un trabajo de igual a igual: donde tanto el educador como el educando son poseedores de la verdad, donde se aprende uno del otro.

Se debe también hacer hincapié que en la coyuntura nacional, la educación se define social y políticamente, esto tiene que ver con una realidad específica, una formación social concreta, un país determinado y un momento concreto. Entonces se debe entender que la educación es un proceso, es un movimiento, es una búsqueda del perfeccionamiento del hombre.

Toda educación es un perfeccionamiento continuo del ser humano porque debe y obedece a un propósito, tiene una intención la cual es planeada y orientada a lograr un fin determinado. Deben existir metas, objetivos claros y alcanzables y un plan estratégico que paulatina y ordenadamente debe lograrse. La educación debe contribuir en romper con paradigmas o ataduras internas, tales como entender que “la persona que nace pobre debe morir pobre”. Con la educación el hombre toma conciencia de su realidad social y debe emprender un proceso que le permita emanciparse y liberarse personal y socialmente, transformando su realidad.

Bolivia continúa siendo una semicolonia dominada por intereses políticos más grandes, primero los Estados Unidos de Norteamérica y recientemente parte de los países “socialistas” como Cuba y Venezuela; sin soberanía no puede existir democracia. ¿Dónde queda la autodeterminación si a un pueblo se le arrebata las costumbres, su religión, su credo, su cultura, su educación, y se obedece al interés extranjero o simple y llanamente al gobierno de turno?

En Bolivia, durante todo un siglo, se dijo que se vive en una democracia perfecta porque la población es convocada regularmente a las urnas, porque a partir de la Revolución Nacional de 1952 también las mujeres pudieron votar, porque en las últimas décadas se redujo a dieciocho años la edad para acceder a la ciudadanía. Pero alternativamente imperaron que la democracia y el fraude de los que escrutaban, el control militar, el “proyecto socialista”, y después la transformación de ese proyecto en sectarismo partidista, la imposición de pactos antidemocráticos que dejaban por fuera a todo el que no estuviera afiliado, e incluso una estrategia del terror basada en la dedocracia política desmereciendo a sectores preparados académicamente.

No obstante la globalización trajo consigo el modernismo y con él el desarrollo en ciencia y tecnología, entre ellas las denominadas TICs, que siendo utilizadas consciente y responsablemente facilitan el pleno desarrollo de la persona humana. Al trabajar sobre la base de la educación personalizada se busca resaltar características de la persona, principalmente: la libertad, la singularidad, la creatividad, la apertura y la trascendencia, indispensables para llegar a la humanización del individuo y su colectivo.

Entonces se debe contar con una actitud activa y dinámica del sujeto de la educación, lo cual implica que el individuo debe interactuar en una situación real y debe estar en constante desarrollo y superación tanto personal como social.

Está claro que en la contemporaneidad, tanto el educador como el educando aprenden mutuamente, se complementan en su práctica cotidiana. Ahora no se puede hablar de una relación vertical sino horizontal, tanto el educador como el educando son poseedores de la verdad, una verdad construida a través de la interacción social, de sus relaciones interpersonales, antiguas y nuevas experiencias que permiten a la persona pensar y pensarse, dinamizando ese pensamiento para impedir que se quede quieto y le permita interrogarse, inquietarse, indagar y tener un sentido crítico de las situaciones.

La sociedad de consumo y la globalización consideran al ser humano como simple mercancía y se olvida de mirarle como un ser multidimensional, el cual debe ser atendido integralmente, permitiéndole que desarrolle todas sus potencialidades y por medio del aprendizaje continuo llegue a realizarse como verdadero ser humano. No se puede tener vergüenza de lo propio, no se puede continuar con la importación mecánica de las ideas de otro mundo y estar seguros que encajan perfectamente y son la solución a los problemas y necesidades de la sociedad boliviana. Modelos europeos o norteamericanos no son la alternativa justa para las circunstancias y condiciones del pueblo boliviano. Contextualizar implica contar con el aporte y participación real y efectiva de la comunidad entera (padres de familia, estudiantes y docentes) en la elaboración y construcción de un currículo que recoja el verdadero sentir y pensar del pueblo boliviano.

Se pueden observar varias situaciones en la calidad educativa del sector público que contradicen la política estatal del “Vivir bien”, tales como el hacinamiento, infraestructuras en malas condiciones, maestros y maestras a los cuales no se les brinda la posibilidad de actualizarse y capacitarse para atender las nuevas necesidades de los estudiantes, también un currículo obsoleto no acorde con las necesidades del contexto, tanto recursos humanos como las infraestructuras de las instituciones educativas no obedecen a los requerimientos de los estudiantes con necesidades escolares. Si se acepta que la calidad educativa se traduce en alcanzar un estilo de vida donde la persona tenga igualdad de oportunidades de acceso al mundo laboral y pueda alcanzar los logros para satisfacer sus necesidades, las condiciones descritas distancian mucho el alcance de ese propósito.

Al mismo tiempo el desarrollo social se puede entender como el logro o mejoramiento de la calidad de vida de los individuos de una sociedad. No puede existir un pleno desarrollo social en un sistema cerrado de extrema total, donde los recursos no son distribuidos equitativamente, donde no todos tienen igualdad de oportunidades para acceder ni al estudio, ni al mundo laboral. La calidad educativa conduce a un desarrollo social, pero es importante resaltar que si no existen políticas educativas de continuidad, ni se contextualiza la educación, no se puede hablar de ella. El desarrollo social es un proceso que, en el transcurso del tiempo, conduce al mejoramiento de las condiciones de vida de toda la población en diferentes ámbitos: salud, educación, nutrición, vivienda, vulnerabilidad, seguridad social, empleo, salarios, principalmente. Implica también la reducción de la pobreza y la desigualdad en el ingreso. En este proceso, es decisivo el papel del Estado como promotor y coordinador del mismo, con la activa participación de actores sociales, públicos y privados. Se educa para mejorar las condiciones de los ciudadanos, para tener un estilo de vida cada día mejor; en especial, para hacer menos profunda la brecha entre ricos y pobres.

Así se debe concebir una política de Estado que pregona, pero que igualmente ejecuta y construye con y para el pueblo todo un porvenir justo, equitativo y agradable para todos y cada uno de sus individuos. La grandiosa y real labor de los docentes es en parte, definida por la actitud que asumen y son capaces de llevar a efecto. La labor y desempeño de todo educador es y debe enmarcarse en un ámbito ideológico; así lo sostiene Freire cuando hace referencia a uno de los saberes, enseñar exige reconocer que la educación es ideológica. El educador puede encubrir o mostrar la verdad, la realidad de los hechos. Depende de su posición política, de su convicción ideológica, de sus principios y de su ética. De qué lado está, para orientar o desorientar al educando ingenuo o sagaz que asume siempre una posición crítica y reflexiva frente a los acontecimientos y situaciones de su vida cotidiana. La nueva educación debe olvidarse de los viejos contenidos, de los obsoletos métodos para llegar al estudiante y entender y aceptar que se trabaja con niños y jóvenes del siglo XXI que, seguramente chocan con la concepción de mundo que manejan gran número de maestros los cuales fueron formados en el siglo pasado.

Cabe resaltar que cualquier profesional no está capacitado para desempeñar la labor de docente, si antes no ha obtenido los fundamentos pedagógicos suficientes y necesarios para abordar su misión, más aún, si no es capaz de romper con sus tradiciones y comprender que es él quien debe adaptar su forma de trabajo a los estudiantes que llegan con problemas de diversa índole, los cuales merecen atención urgente si se desea recoger buenos frutos en este campo. El mundo cambia de forma constante, todo evoluciona, por lo tanto se deben adaptar nuevas formar de interpretar el mundo. En este sentido, hay algo nuevo que narrar en el plano educativo, porque se empieza a dialogar sobre la nueva identidad denominada “post modernismo”; con ello se hace posible toda una diferenciación paradigmática que sugiere una resignificación del dominio intelectual totalitario de la modernidad.

Se vive en una sociedad de la información y totalmente globalizada, la cual permite acceder a un sinnúmero de contenidos de diversas ramas, por lo tanto, se está obligado a buscar nuevas prácticas pedagógicas para estar en la capacidad de asimilar y construir el propio conocimiento y distribuirlo adecuadamente. Sin embargo, el gran peligro para los estudiantes, sería que se dejaran alienar, absorber y de este modo de alguna forma no dejar que estos expresen sus propias ideas y tener un pensamiento crítico ante la nueva información. En contraposición a lo dicho anteriormente las prácticas escolares deben fundamentarse en formar personas que aborden con ética, responsabilidad y criterio propio los torrentes de información a los cuales pueden acceder, permitiéndoles relacionar y adaptarla a las necesidades de su medio.

La escuela y toda institución educativa no son islas, por ende, se deben valorar los aportes culturales, los valores que están en vigencia y aquellos que son necesarios y urgentes rescatar y tomar en práctica, porque son ellos factores determinantes y parte esencial del acto educativo, sino del proceso enseñanza-aprendizaje y de la formación del ser humano que anhela y busca una sociedad más justa, digna y equitativa. En este orden de ideas, surgen algunas interrogantes: ¿Qué enseñar?, ¿para qué?, ¿y quién determina lo que se debe enseñar? Para dar respuesta a los anteriores interrogantes, es bueno determinar qué es el currículum educativo. El currículum debe entenderse como el conjunto de todas las actividades que desarrollan, tanto maestros como estudiantes dentro y fuera de la institución educativa. Tiene que ver con las realidades, con las intenciones y proyectos. El currículum debe desembocar en actividades escolares, en prácticas pedagógicas; por consiguiente, todos los cambios que se vienen produciendo en la sociedad, la forma de ver y entender el mundo, exige prácticas pedagógicas de calidad. También se debe resaltar sobre la importancia que tiene para el currículum, las condiciones de la planta física, las situaciones de ambiente, porque son estas determinantes en el comportamiento, en la conducta de los miembros de la comunidad educativa. Sobre lo anteriormente expuesto, el maestro debe poseer gran capacidad y estar preparado para enfrentar las diferentes situaciones y tomar así las mejores decisiones frente al quehacer educativo.

Si la institución educativa cuenta con un modelo pedagógico es fácil admitir que las experiencias y estilos de trabajo de cada docente se transmitan a un excelente rendimiento del colectivo, lo cual permite la toma de decisiones oportunas y acordes a las necesidades o situación del momento; pero, también se debe valorar la experiencia personal, la preparación psicopedagógica del maestro para abordar los imprevistos que se vayan presentando en el aula de clase y sortearlas de la mejor forma posible. El profesionalismo, la ética y la responsabilidad son determinantes en la solución de conflictos, tanto entre estudiantes, como entre éstos y los docentes, al igual que entre los mismos maestros. Las diversas tareas deben ser articuladas, buscar objetivos y metas comunes, lo cual debe lograrse a través de un trabajo transversal en las diferentes áreas del plan de estudio; además, enriquecen la socialización entre estudiantes y entre éstos y los docentes.

El modelo pedagógico guía y orienta el proceso educativo de una institución, pero tiene sentido si se contextualiza, por lo cual debe partir de un diagnóstico detallado y actualizado que permita determinar hacia dónde se desea llegar, cuáles son los perfiles del maestro y del estudiante deseados. Este diagnóstico hace parte de una educación de calidad que permite centrar la atención en la persona humana como sujeto de la educación. La realidad nacional muestra fuertes debilidades en los modelos pedagógicos que se adaptan o implementan en las diferentes instituciones educativas. Las creencias y lo espiritual enriquecen al individuo, lo hacen crecer como persona; por consiguiente, la cultura juega un papel fundamental y determinante en esta labor. El hombre nace, crece y se hace grande en este sentido, mediante la apropiación y producción socio-cultural.

En Bolivia, reina el individualismo, la vida se torna violenta, porque el hombre quiere alcanzar los máximos peldaños sin importar el costo. La situación del país es alarmante, debido a que no se ha construido hasta el momento el sentido de identidad nacional, también a la violencia y conflictos internos. Los bolivianos difícilmente se sienten bolivianos cuando un deportista sobresale en el extranjero; estas situaciones no permiten la construcción de sociedad porque son coyunturales o de momento.

La violencia y la falta de educación en la mayoría de los sectores del país, han traído unos ciudadanos desconfiados, inseguros, se evaden los unos a los otros, e incluso no confían en las fuerzas del Estado. Todo lo anterior atenta con la construcción de la sociedad estable.

Los seres humanos se agreden y se violentan porque desconocen los beneficios de las leyes, y esto se explica porque no tienen la suficiente educación para comprenderlas y asimilarlas. Por otro lado, el ámbito de las leyes falto a sus principios y fines corrompidos por la corrupción y muchas veces vendida al mejor postor. Mediante la educación el ser humano y la sociedad en pleno pueden y deben solucionar sus conflictos, sus problemas, utilizando las vías pacíficas, recurriendo al dialogo, al uso de la razón.

Es tan crítica la situación de la educación en Bolivia, que basta con analizar los resultados de décadas de descuido, de desgreño en el manejo de la educación que han dejado un entramado social débil, una capacidad productiva ínfima, baja competitividad, escaso civismo y una creatividad deformada. Por atender tareas que parecían más urgentes, y con la absurda idea de que la inversión en educación era un gasto improductivo, los bolivianos acabaron dependiendo en un grado demasiado alto de sus propios esfuerzos individuales y con una relación muy mala con el conocimiento acumulado de la humanidad.

Unas veces por la violencia, otras por la falta de voluntad de los gobernantes o porque los intereses de éstos no son los de las mayorías, en Bolivia no se ha prestado la importancia debida ni a la educación, ni menos a la investigación científica. El atraso de este país, comparado con el desarrollo de otros de Latinoamérica, es impresionante y preocupante. Los que tienen el poder de decisión en esta materia, invierten en lo que ellos creen conlleva al verdadero desarrollo social, económico y cultural del pueblo boliviano. No saben ni se quieren convencer de la capital importancia de invertir en educar a sus ciudadanos.

En Bolivia se han hecho algunos esfuerzos para lograr la calidad educativa, la mayoría de éstos han quedado en el mero papel, en intenciones. Los intentos que se han realizado se han confundido con cobertura. Algo para resaltar es la inversión en infraestructura o plantas físicas. En este sentido es importante recalcar que la calidad no es solamente en lo académico, sino en la parte humana, centrando la atención en las múltiples dimensiones del hombre, aún más en la actual sociedad donde los valores han cambiado y prima el individualismo, el egoísmo y el lucro personal. Es urgente rescatar, fomentar y practicar los valores que deben identificar al ser humano de la nueva sociedad. Entre algunos factores importantes en el logro de la calidad educativa, se puede decir que con el avance de la ciencia y la tecnología, el maestro debe asumir el rol de alumno y educador simultáneamente. En este campo el uno aprende del otro y se complementan, nadie posee la verdad absoluta, se debe tomar una posición crítica frente a las diversas situaciones que se presentan en el momento.

Además, es de reconocer que una educación de calidad debe permitir el fortalecimiento social de la persona; la cual se educa individual y colectivamente. La persona debe permitirse explorar, transformar y cambiar su mundo, el mundo que lo rodea, la sociedad en pleno. Para el logro de lo anterior, el ser humano ha de reconocerse como un ser íntegro, con características propias e indispensables: singular, creativo, original, autónomo, independiente, abierto al cambio y trascendente. Una educación de calidad debe llevar a la satisfacción plena de las necesidades del ser humano; debe permitir el perfeccionamiento continuo, tanto individual como colectivamente. Corresponde a la escuela presentar nuevas alternativas pedagógicas que permitan solucionar los requerimientos del sistema educativo; en especial, de los estudiantes.

Los avances de la ciencia y de la tecnología deben ser utilizados ética y responsablemente, asumidos con una posición crítica. En la medida en que se reconozca el verdadero papel que tiene la educación en el desarrollo social, económico, político y cultural de la sociedad, se invertirá lo suficiente en ella. Hace falta buena voluntad y políticas de estado para invertir en educación. Se han realizado escasos esfuerzos para buscar mejorar la educación en Bolivia; además, porque se ha confundido calidad con cobertura y viceversa.

Como recomendación para lograr un avance en la calidad de la educación, se debe realizar un giro de 360 grados o transformación total en el sistema educativo boliviano, desde el preescolar, pasando por primaria y secundaria llegando a la educación superior. Construyendo el currículo con la participación de todos los agentes implicados en la educación, teniendo en cuenta el contexto y necesidades de las regiones del país.

La educación personalizada aporta a la calidad de la educación en la medida en que se asuma con: responsabilidad, autonomía, libertad, creatividad, originalidad, trascendencia, ética y con apertura al cambio. Educar bajo el estilo liberador y personalizante debe originar en los estudiantes unos comportamientos y valores humanos que le lleven a perfeccionarse cada día, tanto individual como colectivamente, buscando siempre mejorar su sociedad.

 
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