CALIFORNIA: OBLIGA A UBER Y LYFT CONTRATAR CHOFERES

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Las compañías se plantan y amenazan con dejar de operar a partir de mañana. LUIS FEDERICO FLORIO, BARCELONA 20/08/2020 03:16 | Actualizado a 20/08/2020 12:39

Origen... ¿y final? California, donde se han hecho grandes las plataformas de transporte Uber y Lyft, puede enterrar su negocio tal y como se conoce. La justicia local ha dado un ultimátum para que contraten a los autónomos que la utilizan. El tiempo corre en su contra: el límite es hoy a última hora. Implicaría tenerlos en plantilla, que cobren un salario mínimo, que tengan un seguro médico, bajas pagadas... El gran miedo de las plataformas, que ven inviable un modelo con empleados, es que tras California más estados legislen igual. Y luego países de todo el mundo, donde su modelo no está exento de polémica.

La historia obliga a remontarse al 1 de enero, cuando entró en vigor en el estado la Assembly Bill 5, que obliga a contratar a aquellos que desarrollen la actividad principal, en este caso transportar al usuario. Uber la llevó a los tribunales el día antes de entrar en vigor. A la ley se sumó el pasado 10 de agosto una resolución judicial que las insta a aplicarla, con hoy como fecha límite, tras una denuncia desde la Fiscalía. Han apelado, pero el tiempo corre.

Un modelo en entredicho

Uber asegura que se destruirá empleo y estudia franquiciar o usar coches autónomos.

Las empresas dan por imposible adaptar su modelo, en la actualidad ampliamente deficitario. Afirman que mañana podrían dejar de operar en California. Pese a tener trimestre tras trimestre de pérdidas, renunciarían a un negocio que llega a suponer el 16% de los ingresos en el caso de Lyft. Dicen que si tienen que contratar deberán ampliar sus departamentos de recursos humanos –son miles de contrataciones a la vez– y formar a los conductores, lo que llevaría meses.

Un coste extra que se transferirá al usuario, disparando hasta un 120% los precios de los trayectos, apuntan en sus análisis. Un estudio de Barclays y Macquarie cifra en 500 millones el coste de la contratación. Uber incluso afirma que tenerlos en nómina destruiría empleo: de los 209.000 conductores activos en California solo necesitaría contratar a 51.000 porque por lo general no trabajan 40 horas semanales, como un fijo.

Dara Khosrowshahi, consejero delegado de UberDara Khosrowshahi, consejero delegado de Uber (SCOTT HEINS / AFP)

“Las consecuencias para los conductores y el público del cierre inminente serían catastróficas”, señalan en Uber. Otro argumento es que se borra la flexibilidad. “Los conductores no quieren ser empleados”, llegaron a decir fuentes de Lyft. Ambas defienden que lo más valorado por los conductores autónomos es poder conectarse cuando quieran.

La justicia no compra. No cuadra que no sea empleado alguien a quien se brinda la plataforma de trabajo, se le dice qué hacer, cómo y que puede ser sancionado sin viajes si no cumple. Algo que se puede aplicar a otras grandes firmas de la nueva economía, un debate que lleva tiempo sobre la mesa a nivel global. En el Reino Unido la batalla judicial lleva cinco años y sumando. En España hay sentencias de todo tipo sobre Glovo o Deliveroo. En Francia se ha reconocido a los chóferes como asalariados. No se descartan quiebras si se debe contratar en los principales mercados.

Referéndum en noviembre

Una campaña millonaria reclama resolver el asunto por votación popular

 

California puede marcar el camino legal y probar si el modelo funciona sin autónomos. Uber no quiere saberlo y ya busca alternativas. Una es franquiciar a través de flotas de terceros, quienes contraten y marquen la jornada, según el New York Times . Pero quizá ni eso sirva. “No estamos seguros de que sea viable”, respondía a Bloomberg un portavoz. También podría acelerar su programa de coches autónomos. Sin conductor, un problema menos. La última bala es que en noviembre se vote en referéndum si el transporte en coche particular debe cumplir la ley. Se han gastado más de 100 millones en una campaña junto a DoorDash y Postmates, de entrega de comida a domicilio, e Instacart, que lleva la compra a casa. Hasta el final para no contratar.

  Fuente: "La vanguardia"

Corresponsal: C.M (FPP)

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