HABLEMOS CLARO Y SIN HIPOCRESÍA

HABLEMOS CLARO Y SIN HIPOCRESÍA
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ARGOSIS DEPARTAMENTO DE LIMA - PERÚ

INTERNATIONAL PERSPECTIVE NEWS

ALTERNATIVE COMMUNICATIONS AGENCY

Escribe: Wilfredo Mujica Contreras                                    

(Favor de aportar con su opinión). 

LIMA-PERÚ, 31 de agosto de 2020.

HABLEMOS CLARO Y SIN HIPOCRESÍA

El problema principal en el Perú y el mundo, es la opresión y explotación que sufren los pueblos, por el capitalismo en imperialismo; todos los demás (hambre, analfabetismo, delincuencia, etc.), derivan de esas causas que, no resueltas, se agravan: las desigualdades cada vez más abismales, un puñado de multibillonarios condenando al 99.9% de la población mundial al atraso, y destruyendo la Tierra, la casa de la humanidad. La corrupción, consustancial al sistema, de manera descarada y encubierta, (de acuerdo a la coyuntura política), y con leyes que ellos mismos redactan; enmarañan, para encubrirlas, o alargando las sanciones, apelan a los “debidos procesos” o comisiones de investigación que ellos nombran y reclaman para sí; pero, lo ignoran, cuando se trata del pueblo. Es la ley del embudo.

Hablar claro es ir a la esencia, a las causas que dan origen a aquello que es problema. Lo otro, no ir al punto, es irse por las ramas, o sólo caer en la “denuncia” que sirve de desfogue a la ira e indignación populares. Hipocresía es fingir y aparentar lo que no tienen o practican: ¿“democracia” ?, ¿pulcritud moral?... Por ejemplo, ante la avalancha corrupta que permite llevar a sus arcas, dinero que por quitárselas al pueblo, no llegan para salud, educación, vivienda y necesidades fundamentales irresueltos por décadas, arrastrando aún, dos siglos de ominosa cadena, que genera muertes, enfermedades… (en plena pandemia compras infladas, tráfico de oxígeno, clínicas ladronas…; y un congreso, ejecutivo, policía, poder judicial, municipios… carcomidos hasta el tuétano, buscando lucro y ganancias, y muerte, a los del pueblo).

En el Perú, como en pocos países, existe una “Ley de Apología” que aplica el Estado y gobierno de turno como mordaza, para acallar a quienes disienten del sistema, acusándolos de terroristas, ley con la que persiguen y encarcelan, destruyen nichos… Son pocos los que denuncian la necesidad de acabar con la persecución existente (el Dr. E. G. Viaña es uno de ellos); y soterradamente el gobierno la amplía a la mínima protesta; incluso, a quienes demandan el pan (los encarcelados y muertos en la cárcel por el desalojo de la Parada; los trabajadores mineros, ambulantes, etc.) “Las banderas blancas que ponen en las casas, donde no llega ayuda por la pandemia, son de otro color”, (especulan), “los mueven los terroristas”.

Algunos se ponen a la cola del enemigo y le hacen el juego. Repican, sin un análisis sesudo que permita dilucidar los hechos históricos, para saber con objetividad ¿qué pasó en el Perú de los 80? A semejanza de los acontecimientos de mayo 68 en Francia, habría que agitar, está “prohibido pensar” añadiendo, y “hablar” (peor, actuar); sólo se puede repetir lo que el gobierno o la DIRCOTE difunden. Así, la “democracia”, es palabra hueca o traicionada por ellos mismos: solo escuchan su voz.  

Hay quienes generan ilusión y esperanzas: que el gobierno cambie… piden “Acuerdo Nacional”, “Diálogo” “Pactos” y más “acuerdos”, (décadas haciendo lo mismo como parte de su colusión y pugna por quién se lleva la mejor tajada y golpear al pueblo); otros ocultan el miedo que les acobarda. Existen los amoldados que reciben buen sueldo, o ingresos que permite vivir por encima del promedio popular (acaso 5000 soles o equivalente a 1500 dólares): guardan silencio o defienden lo indefendible, son los ganapanes.

Pero la mayoría lucha, rompe el control que “las autoridades” imponen con la pandemia que usan acorde a sus intereses: “¡CUARENTENA!”; por seguridad “nadie debe salir”… Creada por intereses imperialistas, ante la crisis generalizada y en descomposición del sistema capitalista en imperialismo (antes que reviente), como parte de la antesala de la III guerra mundial, expresada en guerra comercial, arancelaria e intervencionista de bloqueo a países como Venezuela,  en territorios donde extraen materia prima, o por razones políticas como a Palestina e Irán; y también, la guerra bacteriológica como EL SIDA, ébola… la actual.

Quienes ponen en primer orden la ganancia y el lucro, poco o nada les interesa la vida de los pueblos, o destruir la naturaleza, el hogar de la humanidad. Ordenan “confinamiento” a través de la Organización Mundial de Salud (OMS) para “evitar contagios”, dicen; pero la industria armamentística sigue fabricando medios ¿para defender al pueblo?; los laboratorios producen en serie los químicos propios de la medicina curativa que imponen en la formación médica orientada comercialmente y para la ganancia; o para lograr los insumos necesarios en la elaboración de drogas que los envilece, e idiotizan a un sector del pueblo; relegando y satanizando la medicina preventiva.

La gran minería continúa extrayendo lo necesario para sus fines voraces de esquilmar más a las mayorías, impulsando la cuarta revolución industrial con la robótica (que trae más desempleo); ven en la informática la palanca, que, en las nuevas condiciones les sirve, como parte del impulso económico.  ¿Para qué grandes edificios si lo que hacen en una oficina, pueden desde casa, ahorrándoles costos a las grandes empresas y la banca; ya no se trata de tele trabajo donde pagan luz, equipo informático, agua; ahora es “trabajo remoto” en casa, con el que disminuyen sueldos porque el trabajador “ahorra pasajes”, “argumentan”; pero no aplican lo mismo para ellos que no pagan luz, computadora, servicio de limpieza…

Hablemos claro, sin hipocresía: los comprobados ladrones (de cuello blanco y colores sucios) con la prensa mediática a su servicio, “cuidan” desde los altos cargos del Estado (congresistas incluidos), los tesoros públicos, haciendo promesas que no tocarán un sol; es lo mismo que dejar a los corruptos dictando leyes para acabar con la corrupción. Por todo lo que pasa en el Perú* y el mundo, sólo cambiando el modo de producción existente, el sistema capitalista en imperialismo que no sirve al pueblo; cambiando las relaciones de producción que descansan en la plusvalía (base de la corrupción), por el de la socialización de los medios de producción, será posible el desarrollo y producción nacionales; un mundo de igualdad camino a la gran armonía, que respete el Planeta.

Lima, 31 de agosto de 2020.

*Siete de cada diez peruanos trabaja en el sector informal. Esto significa que no tienen vacaciones, gratificaciones ni CTS (compensación por tiempo de servicio), y las condiciones para su actividad no son adecuadas, incluso, ponen en riesgo la vida y salud. Agregar, sin capacidad de ahorro para su jubilación…

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