CHILE: AÑO NUEVO. EXPLOTACIÓN ANTIGUA

(HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE)

CHILE: AÑO NUEVO. EXPLOTACIÓN ANTIGUA
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Se fue el 2020 y el balance es amargo desde el punto de vista del pueblo y de los trabajadores.

Después de haber cerrado el 2019 con un estallido social a lo largo y ancho de Chile, con las masas desbordando la institucionalidad burguesa, poniendo en jaque el neoliberalismo, acusando a un poder corrupto parecido a un cuerpo con gangrena donde los pedazos se caen sucesivamente y donde la clase política se muestra incólume apoderándose de las demandas populares y designándose como los integrantes de la futura convención constituyente nacida precisamente del estallido social todo eso sumado a la pandemia-cuarentena el balance es simplemente devastador.

Si el estallido social arrojó la violación masiva a los derechos humanos (genocidio / terrorismo de estado) fue durante la pandemia-cuarentena, el modelo capitalista-neoliberal, el Estado y democracia burguesa se desnudaron por completo. No sólo los trabajadores tuvieron que recurrir al Seguro de Cesantía, acumulado con sus propios recursos durante años, para financiar sus vidas, no sólo se les permitió a las empresas despedir a cuanto trabajador quisieran, reducir los sueldos, recontratar a trabajadores con menos sueldos con más trabajo y con cero derechos laborales sino que la clase política encontró una mina de oro para que los trabajadores le otorgaran al Estado un préstamo sin intereses y sin que el Estado estuviera obligado a devolver esos recursos al bolsillo de los trabajadores. Así nació el retiro del 10% de los fondos de pensiones, AFP.

Fue precisamente el progresismo que desde una falsa rebeldía contra la industria de las AFP lanzó el retiro del 10% recubriéndola como un golpe a las AFP y un triunfo de una supuesta política de izquierda. Solamente con el retiro del segundo retiro del 10% quedaron 4 millones de trabajadores con sus fondos de pensiones en cero. De las altas ganancias anuales que van a los bolsillos de los “dueños” de las AFP, el progresismo no ha dicho ni media palabra ni ha querido tocar esos recursos para financiar la crisis de las familias trabajadoras. Eso ni pensarlo. Sería mucho pedir y esperar de un progresismo que huele a traición. ¿Qué más van a retirar si la pandemia, despidos y ausencia del Estado continúan?

De las fuerzas represivas armadas se han mostrado como lo que ha sido siempre: una cloaca donde las ratas han robado sin compasión recursos millonarios y donde ya es un hecho del todo sabido: existe un traspaso de armas desde el ejército al narcotráfico. Solamente en 10 años han existido diez asaltos a dependencias del ejército con la finalidad de robar armamento. ¿Acaso el ejército con toda la tecnología de la cual dispone es tan vulnerable que no puede proteger efectivamente sus armerías? En el proceso investigativo de corrupción del ejército existen 800 efectivos militares investigados / procesados en casi 32 líneas investigativas donde hasta hoy no se sabe a ciencia cierta a cuanto asciende la cifra total de lo robado ya que crece diariamente. Lo mismo ocurre con el robo / fraude de la policía militarizada de carabineros. Esto no es nuevo. Al mirar hacia atrás, hacia años anteriores se podrá ver numerosos casos de corrupción en todas las ramas de la defensa nacional donde los abusos de poder, el robo de recursos fiscales ha aparecido como verdaderas callampas. Esto sólo fue posible por la cobardía evidente de la Concertación / Nueva Mayoría que permitió que se construyera un Estado dentro del Estado, una autonomía armada sin control (intencionado) a lo que se llama Complejo Militar Industrial. Esto era funcional a la consolidación del neoliberalismo, al nacimiento de nuevos grupos económicos, al desarrollo del comercio exterior (tratados de libre comercio) junto a la firma y ratificación de tratados militares regionales con EEUU y otros.

De los derechos humanos sólo son defendidos por las víctimas de la represión, por sus familias ya de los partidos políticos progresistas poco se les escucha a ese respecto ya se encuentran más preocupados de mantener las tetas del Estado, de sus cuotas de poder pero por sobre todo de hacerse de la convención constituyente para asegurar su poder que sienten, ahora, débil. Levantan primarias donde sólo participa el 3% del electorado y lo presentan como un triunfo político. La oposición progresista se divide en a lo menos cuatro referentes o alianzas: Unión Constituyente (ex Concertación), Frente Amplio (neo socialdemocracia), Chile Digno (Partido Comunista y aliados) y Partido Liberal más aliados. Ellos se erigen en los representantes del pueblo que se movilizó. Usurpan las demandas y banderas a sabiendas que el estallido social fue también en contra de ellos que también son parte tanto de la clase política como del neoliberalismo que ayudaron a perfeccionar.

De las centrales sindicales burocratizadas, y sus confederaciones, los trabajadores es poco lo que pueden esperar y la verdad es que no se puede esperar nada de ellas ya que guardaron silencio tanto durante el estallido como durante la pandemia en medio de los despidos y represión económica. El último paro al que convocó la Central Unitaria de Trabajadores fue uno, que según la convocaría, era paralizar por 12 minutos. Eso fue en el mes de marzo, 2020. Quizás los dirigentes burócratas querían privilegiar calidad por sobre cantidad o simplemente reírse un poco de sus bases sindicales.

Y la normalidad….

En la semana venidera de navidad y año nuevo, el gobierno de Piñera fomento el consumo en los centros comerciales, malls, poniendo en marcha “nuevos protocolos” a pesar que los contagios por Covid 19 iban en alza. Resultado: filas interminables en las afueras de los centros comerciales donde las masas esperaban pacientemente para poder ingresar y realizar sus compras. La impaciencia también apareció cuando las masas batían las rejas y mamparas para exigir la entrada y poder consumir. Este escenario, esta imagen es la más clara muestra de los efectos de la ideología neoliberal en las masas, en un sector importante o quizás mayoritario del pueblo. Esas mismas personas agolpadas lo más seguro es que también fueron partes de las marchas, barricadas, saqueos y descontento que reinó durante el estallido social y que hoy continúa en forma solapada muchas veces. Mientras esa guerra por consumir se producía los 5000 presos políticos esperaban los resultados de la negociación para dar con el indulto / amnistía. Las más de 500 víctimas por trauma ocular, las 40 personas asesinadas, las más de 290 mujeres abusadas sexualmente por las fuerzas represivas siguen esperando justicia como también quienes quedaron completamente ciegos producto de los balines asesinos. Pero las víctimas de la represión no se encontraban en las filas en las afueras de los centros comerciales…

Queda tan sólo 11 días para que los partidos políticos de todo el espectro político inscriban las listas para elegir a los constituyentes que tendrían la función de redactar la “nueva” constitución burguesa-capitalista. Ya se sabe que si la oposición progresista inscribe más de una lista, dos o más, será la derecha fascista la que se quede con la mayoría de los constituyentes. Si la “oposición” inscribe una sola lista de constituyentes será la oposición quien se quede con la mayoría de los constituyentes. Pero eso no es todo…

Hay que recordar que la ley 21.200 que es la que convoca a la realización de la convención constituyente impone el quorum de los 2/3 para llevar a cabo las reformas y aprobar las reformas, quorum del todo anti democrático y que es avalado como legítimo tanto por la derecha fascista como por gran parte del progresismo. También esta misma ley prohíbe la revisión de los tratados de libre comercio por parte de la futura convención y por lo tanto se hace imposible el cambio del modelo económico. Pero a esto se agrega el convenio firmado entre el actual gobierno de Piñera y la OCDE para que la OCDE “asesore” a Chile en la redacción (contenidos) de la nueva constitución. En pocas palabras todo se encuentra amarradito desde mucho antes que se realice la elección de los constituyentes (abril, 2021) y antes que se inscriban las listas (11 de enero, 2021).

En el trasfondo está el desastre medioambiental donde el avance del desierto es cada vez mayor, donde hay más de 120 comunas dependientes de camiones aljibes (emergencia hídrica), donde la sequía de grandes porciones del territorio se debe a la escasez de agua producto del cambio climático y consecuencia del extractivismo como también del robo del agua por parte de la industria agrícola entre otras.

El femicidio ya ha cobrado la vida de 42 mujeres. La violencia contra la mujer aumenta cada vez más y recrudece en medio del encierro, cuarentena y pandemia. La comunidad trans, sus integrantes, tiene una expectativa de vida de 35 años debido a la violencia que se ejerce contra ellos/ellas que en muchos casos termina en el asesinato y en muchos otros en el suicidio.

El crimen organizado, el narcotráfico avanza y se toma territorios. Territorios donde el Estado / gobierno no se hacen presentes y donde los partidos o movimientos de izquierda tampoco existen y si existen son extremadamente débiles. El crimen organizado, el narcotráfico son la base de la futura contra revolución, y son hoy, como en medio del estallido, los mejores aliados del estado represor.

El futuro del estallido social

Pasado ya un poco más de un año del estallido social (18 de octubre, 2019), las demandas y reclamos que lo originaron siguen pendientes y aún no se ha cambiado en nada el neoliberalismo. A un año del estallido, aun no nace una propuesta programática, una estrategia ni menos una dirección popular revolucionaria unificada que se ponga al frente o detrás de pueblo y que claramente transforme ese estallido social en una verdadera rebelión popular y que convierta a las masas en pueblo organizado. De la izquierda popular / radical / revolucionaria no se escucha mucho salvo los llamados a continuar la lucha por algunas organizaciones sin que exista por ahora la intención de unificar, organizar, y dirigir desde lo propositivos, dejando atrás su condición de resistencia para pasar a ser alternativa.

Lo anterior es particularmente urgente e importante porque el 2021, y claramente desde el 11 de enero en adelante, el debate político estará en la cancha de la derecha fascista y de los partidos progresistas ya que girarán desde y en torno al electoralismo que dominará hasta el termino de la convención constituyente en dos años más. En tal sentido, será la ideología y programa de las diferentes facciones burguesas las que entrarán en los hogares mediante los medios de desinformación estando ausente una propuesta popular y revolucionaria del todo necesaria especialmente cuando el capitalismo en Chile se encuentra en crisis y con ello todo el modelo de dominación. Pero esto último no sucede y quizás no sucederá.

En este escenario no sólo quedará el pueblo a merced del mensaje burgués en sus diferentes expresiones, sino que de ocurrir un nuevo estallido social nuevamente será el mismo pueblo el que se conduzca a sí mismo como ocurrió durante el 2019. Será nuevamente el pueblo el que hará lo que le corresponde y lo que la historia le exige. Con sus propias formas, brazos, y puños será el pueblo el que se enfrente, al igual que El Quijote, contra los mismos molinos de vientos con las consecuencias que todos conocemos.

Las condiciones objetivas para el nacimiento de una dirección popular-revolucionaria, para la elaboración de una estrategia revolucionaria de poder y para levantar un programa de cara al pueblo están dadas. Las condiciones subjetivas están madurando cada vez más rápido producto de la inacción del Estado / gobierno ante la crisis donde ha sido el pueblo y los trabajadores los que han pagado la crisis y en tal sentido se requiere de una izquierda popular-revolucionaria, de una alternativa de iguales características en forma, clara, abierta, inserta, sin complejos, profundamente democrática en su práctica, humilde y sin aires de hegemonismo. Quizás esa izquierda en forma tendrá que estar detrás del pueblo, dentro del pueblo y no frente al pueblo dirigiéndolo como si fuera un grupo caído del cielo con la palabra justa.

Ya no hay excusas para que esa dirección y estrategia aparezca. Si antes la excusa era la ausencia de las masas movilizadas, ahora ahí están las masas, ahora es la hora de la izquierda de poner en práctica todo su acervo ideológico, todos sus aprendizajes y reconocerse como una izquierda que ha madurado y que está en condiciones de avanzar en lo esencial: la revolución.

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