CHILE. EL CAPITALISMO ESCLAVIZA NUESTRA CLASE

CHILE. EL CAPITALISMO ESCLAVIZA NUESTRA CLASE
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El capitalismo sigue esclavizando a nuestra clase… ha llegado la hora de rebelarnos, el camino es el socialismo o la barbarie.

“La esclavitud directa es el pivote de nuestro industrialismo actual al igual que la maquinaria, el crédito, etc. Sin esclavitud no tendríais algodón, sin algodón no tendríais industria moderna. Es la esclavitud la que ha dado valor a las colonias, son las colonias las que han creado el comercio mundial, es el comercio mundial el que constituye la condición necesaria de la gran industria mecánica. Antes de la trata de negros, las colonias apenas daban al antiguo mundo algunos productos y no cambiaba visiblemente la faz del mundo. Así pues, el esclavismo es una categoría económica de primer orden”.

Carlos, Marx, carta fechada el 28 de diciembre de 1846 dirigida a Pavel Annekov

Los datos sobre esclavitud moderna, trabajo y matrimonio forzoso son desgarradores y demuestran la verdadera cara del capitalismo en su actual fase imperialista. Las “cifras” no logran graficar la verdadera pandemia de la explotación extrema a la cual se ven obligadas millones de personas que bajo diversas formas de presión están forzadas a vender su fuerza de trabajo, ya no solo por jornadas laborales extenuantes, sino con su propia vida, una realidad oculta y a la vez cruel y demoledora que nos obliga a poner fin de forma urgente a este sistema de injusticias que bajo la “democracia” nos impone “nuevas – viejas” formas de acrecentar el capital para algunos, y la superexplotación, para los que no tienen nada para vender más que su propia humanidad.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización Internacional para Migrantes (IOM) y la Fundación Australiana Walk Free[1], en los últimos años las cifras de esclavitud moderna (personas que se ven obligadas a trabajar contra su voluntad o a vivir en un matrimonio sin su consentimiento) son alrededor de 50 millones, casi una de cada 150 personas en el mundo se encuentra bajo esta relación de dominación y explotación capitalista. Lamentablemente desde el año 2017 las cifras de hombres, mujeres, niños, niñas y adolescentes han ido en aumento; la crisis económica, la pandemia, las guerras, la migración ilegal, el crecimiento del desempleo y la precarización de la vida, han provocado un aumento exponencial de la esclavitud en su versión “moderna”, trayendo al presente formas bárbaras de relaciones de producción con el único objetivo de maximizar las ganancial del capital y satisfacer las bizarras necesidades de la burguesía en el mundo.

De forma desagregada son alrededor de 27,6 millones de personas que trabajan en condiciones de esclavitud o trabajo forzado, entendiendo este de acuerdo al Convenio de la OIT sobre trabajo forzoso, 130, número 29 como “todo trabajo o servicio exigido a un individuo bajo la amenaza de una pena cualquiera y para el cual dicho individuo no se ofrece voluntariamente”, entre el año 2017 y el 2021 el aumento fue de cerca de 2,7 millones de personas, lamentablemente ninguna región del mundo está libre de este atroz flagelo, siendo más elevado eso sí, en los Estados Árabes, seguido de Europa y Asia Central.

Son las y los trabajadores migrantes quienes tienen un mayor peligro de hallarse en situación de trabajo forzoso, teniendo una relación de tres veces superior a las y los trabajadores no migrantes. El trabajo forzoso además tiene una fuerte dimensión de género, las mujeres principalmente son obligadas a realizar trabajo doméstico, y generalmente son objeto de violencia física y sexual, incluyendo amenazas contra sus familias. El mismo informe antes citado menciona que del total de personas obligadas a trabajar, son cerca de 6,3 millones que se encuentran en situación de explotación sexual comercial forzosa, casi cuatro de cada cinco personas sometidas a esta situación son niñas o mujeres, mostrando la cara más cruel y bárbara de esta realidad.

Las y los niños no se libran de esta aberrante expresión del capitalismo, un total de 3,31 millones son esclavas y esclavos, lo que significa que, alrededor del 12% del total de personas bajo esta situación; más de la mitad están involucrados en explotación sexual comercial, otros en trabajo doméstico, agricultura, y la industria manufacturera, los tiempos de las y  los niños en los túneles mineros, recolectando frutas en los campos, produciendo en las fábricas son cosa del presente en muchas latitudes del globo.

Debemos barrer con todas las formas de explotación y opresión capitalista, las y los trabajadores como clase trabajadora a escala global debemos luchar por todas las formas por acabar con el trabajo forzoso en todas sus dimensiones, no podemos permitir que mujeres sean obligadas a contraer matrimonio, que niños y niñas sean un producto más de la explotación sexual comercial, que la esclavitud sea cosa del presente. Hoy combatir la esclavitud es combatir al capitalismo en su expresión más cruel e inhumana.

Ariel Orellana Araya

Parte del Sindicato de Técnicos y Profesionales SITECPRO, miembro de la Asociación Intersindical de Trabajadores y Trabajadoras Clasistas, AIT Trabajador Social, Magíster en Gobierno y Gestión Local (E); Diplomado en Gobierno y Gestión Pública; Políticas Sociales, Pobreza y Desarrollo; Derecho de Familia y Mediación Familiar; Habilidades Directivas.

[1] https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---ed_norm/--ipec/documents/publication/wcms_854733.pdf

 

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