CHILE: EL DEGENERAMIENTO DE LA VIEJA VETUSTA DE LA CONCERTACIÓN

CHILE: EL DEGENERAMIENTO DE LA VIEJA VETUSTA DE LA CONCERTACIÓN
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El mapa del progresismo se comienza a completar.

Hoy, 21 de agosto se realizó el último capítulo de la teleserie del progresismo para la nominación de sus candidatos para las presidenciales del 21 de noviembre.

Fue el turno de la alianza de intereses, Unidad Constituyente heredera de la Concertación / Nueva Mayoría, que a través de una consulta ciudadana, no sometida a las normas legales, para elegir a su candidat@ presidencial.

La participación electoral rondó a los 150.000 votantes donde la candidata, Yasna Provoste de la Democracia Cristiana obtuvo 62,20%, la candidata Paula Narváez apoyada por los partidos Socialistas, Por la Democracia, Nuevo Trato y Liberal obtuvo el 26,40% y el candidato del partido Radical obtuvo el 11,40%. Con esto Provoste se constituye como la candidata oficial de Unidad Constituyente para las próximas presidenciales.

Algunas consideraciones sobre los progresistas.

El padrón electoral.

El padrón electoral suma casi 15.000.000 de personas habilitados para votar.

En la primaria de julio del pacto socialdemócrata, Apruebo Dignidad, votaron casi 1.700.000 personas donde el candidato del Frente Amplio, Gabriel Boric, obtuvo 1.000.000 de votos y Daniel Jadue candidato del Partido Comunista y del conglomerado Chile Digno obtuvo casi 700.000.

En las recientes primarias de Unidad Constituyentes participaron 150.000 votantes.

Entre ambas primarias, el progresismo alcanza a reunir 1.850.000 una escuálida cifra tomando los 15.000.000 que componen el padrón electoral completo. Mientras que la alianza de la derecha fascista alcanzó 1.300.000 votos en su primaria.

A cuchillazo limpio

Fue en el mes de julio, cuando se vencían los tiempos para inscribir las primarias legales para elegir al candidato presidencial, cuando el progresismo fue incapaz de llegar a acuerdo para realizar una primaria amplia y unitaria. El Partido Socialista intenta llegar a acuerdo con Apruebo Dignidad e intenta incluir a los otros socios de Unidad Constituyente lo cual es rechazado. Apruebo Dignidad realiza primarias legales y Unidad Constituyente queda afuera. A esta última no le queda más alternativa de hacer las propias y en forma autónoma ahora en agosto. Las relaciones quedaron mal trechas entre todos.

La culpable es la madre

En ese escenario, de primarias propias, el Partido Socialista no contaba con candidato y es ahí que aparece el dedazo de Bachelet. Desde el olimpo de las Naciones Unidas, Bachelet, designa a Paula Narváez. De ahí en adelante todo mal. Los restantes partidos socialdemócratas se cuadran tras esta candidata que no calentaba más que el sol de invierno. Ni siquiera una primeria al interior del mundo socialdemócrata se realizó, por último, para darle algún barniz de participación ciudadana. Un fracaso total.

Si te visto no me acuerdo.

Gabriel Boric obtuvo 1.000.000 de votos por la alianza que este desarrolló con el Partido Socialista, y el intervencionismo de éste en la primaria de Apruebo Dignidad, con la finalidad de propinar la derrota al candidato del Partido Comunista, Daniel Jadue. Esto queda claro con el desayuno planeado entre Boric y Paula Narváez en medio de la campaña de las primarias de Apruebo Dignidad. La vuelta de mano de las bases del Frente Amplio, y de Boric, en apoyo a Narváez en las primarias de Unidad Constituyente no se hizo realidad.

El pandemonio en el progresismo

La derrota de Narváez hace suponer a los politólogos de una posible fuga de votantes del Partido Socialista hacia el candidato del Frente Amplio, Gabriel Boric, pero ese trasvasije no es mecánico. La Lista del Pueblo, dividida en dos, ya presenta dos candidatos, (Cristián Cuevas y Daniel Ancalao). A ellos falta por sumar otro candidato del Partido Progresista y otro de Unión Patriótica, por lo tanto, Boric sería uno más dentro de la flora y fauna progresista. Locura total.

No soy yo eres tú. No eres tu, soy yo.

Esta dispersión total, y podría ser más, del progresismo sólo es reflejo de la más profunda crisis de proyecto serio transformador donde la vieja vetusta de la Concertación se presenta en plena decadencia y en forma decrépita. Ya nada queda de esa alianza que supo engañar al pueblo durante 24 años. De esa “gloria” pasada quedan sólo recuerdos. Sin embargo, sus herederos han entrado también en una rápida y vertiginosa descomposición.

El Frente Amplio que en un principio contaba con 14 movimientos y partidos, a corto andar, sufrió divisiones y renuncias de gran parte de ellos quedando reducido a menos de la mitad de los cuales algunos se fusionaron. No sólo eso. En los movimiento sociales se mantiene el recuerdo de cómo los remanentes del Frente Amplio co-ayudaron en salvar a Piñera durante el estallido social (firma del acuerdo nacional), la aprobación de leyes represivas por parte del FA en medio del estallido y su alianza con el Partido Socialista y más aun con el rol que le ha cabido al FA al interior de la Convención Constitucional donde le ha dado espacio al interior de la mesa directiva de la misma a la ultraderecha, negarse a cambiar el quorum de 2/3 por uno de 4/7 y negarse también a aprobar el plebiscito para aprobar los cambios constitucionales sobre los cuales no hubiera acuerdos.

Arriba los que luchan. Abajo los que oprimen

Todo este circo de poca monta, patético y decadente que viene dando el progresismo debe, de alguna forma, hacer que el pueblo vuelva a confiar en el pueblo mismo, en su propia fuerza y organizaciones como esencialmente en su capacidad movilizadora que ha sido capaz de poner en serios aprietos al conjunto de la clase política corrupta como al Estado.

No es necesario que el pueblo busque al mesías que ya no aparecerá, sino que es necesario que busque entre los suyos las respuestas que le permitan conquistar su liberación y mediante esa lucha, y búsqueda, nacerán los y las dirigentes que, como producto político-histórico, sabrán conducir a las masas a estadios superiores de luchas y combates.

Quedan aun pendientes la conquista de todas las demandas y los cambios radicales que demandó el estallido social y que no vendrán de la mano de estos progresistas sino, y solamente, de la lucha decidida del pueblo. Tendrán que venir otros estallidos para su conquista pero con el aprendizaje del que ya ocurrió adosándole una conducción clara y con una capacidad única de no volver a ser seducidos por quienes son parte del problema y que se presentan como parte de la solución. Desde dentro de la institucionalidad burguesa nada se puede conseguir por lo menos que beneficie sustancialmente a los pueblos y a los trabajadores y que afecte seriamente los intereses oligárquicos.

De iluminados el pueblo no quiere saber, sólo la lucha lo hará libre. Nada puede esperar el pueblo de esta política decadente y circense.

 

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