CHILE. EL TRIUNFO DEL RECHAZO Y LA ALTERNATIVA DE LOS COMUNISTAS REVOLUCIONARIOS

CHILE. EL TRIUNFO DEL RECHAZO Y LA ALTERNATIVA DE LOS COMUNISTAS REVOLUCIONARIOS
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El triunfo de la opción “Rechazo” en el Plebiscito de salida de la Nueva Constitución, muestra la desconexión de la nueva elite progresista y su proyecto con las grandes masas trabajadoras. Un proyecto político centrado en la reivindicación de los derechos de las minorías (pueblos originarios, disidencias sexuales, agenda de genero) como el eje de cambio, que no rebase el sistema democrático burgués y que reniega de la lucha de clases y el proletariado como fuerza dirigente.

A esta tendencia pequeñoburguesa le es más fácil tomar las reivindicaciones de grupos históricamente discriminados, por su alto nivel de organización y movilización, así como su impacto en la juventud universitaria. Esto solo maquilla su incapacidad de movilizar a los trabajadores y les permite seguir en la palestra política en busca de su lugar en el aparato del Estado.

La soberbia y el desprecio por el movimiento obrero los ha llevado a vivir en una burbuja donde su planteamiento político ideológico tiene sentido, llevándolos a elucubrar soluciones sin importar la realidad objetiva. Es a partir desde lo que yo pienso y no desde la realidad, que construyo una sociedad ideal.

El resultado fue contundente, la derecha utilizo el sin numero de falencias tanto en la redacción de la propuesta de Nueva Constitución como los vacíos estructurales para construir un discurso del miedo y la incertidumbre, pero eso no basta para explicar la abrumadora derrota. Los trabajadores y pobladores no se sintieron interpretados, la propuesta constitucional no estaba centrada en fortalecer sus derechos, si bien por un lado consagraba demandas históricas como la negociación por rama de producción, dejaba la puerta abierta para que siguieran operando los mismos instrumentos del Plan Laboral de la Constitución del 80.

Otro error político no menos importante del Gobierno de Boric, fue ligar el proceso constituyente y el triunfo del “Apruebo” con el éxito de su programa de gobierno. La inflación sobre el 13%, la caída de la producción y el empleo, el alza de los precios de los alimentos (40% real) y los combustibles y la sensación de indefensión frente a la delincuencia, le pasaron la cuenta, el triunfo del “Rechazo” también reflejo un voto castigo a un gobierno con escasa base social.

El rol de la otra Izquierda, fuera del parlamento y el gobierno, en su mayoría, no se diferenció del que jugó en la pasada elección presidencial, nuevamente cayó en el discurso antifascista del Frente Amplio y el Partido Comunista de Mercado transformando esta elección en un combate contra la Constitución de Pinochet, ampliamente reformada en el gobierno de Aylwin y lagos, y la nueva escrita en democracia, sin siquiera digerir el contenido de esta, embarcándose en una campaña de la que al poco andar tuvieron que tomar distancia poniéndole apellidos al “Apruebo” y así justificar su apoyo.

El balde de agua fría llego cuando el gobierno anuncia que ha llegado a un acuerdo con la derecha y los partidos de la ex nueva mayoría para reformar la Nueva Constitución una vez aceptada, pero aun así había que llevar adelante el proceso, la otra izquierda ya no podía bajarse, no entendió el contenido ni la forma. Esta incertidumbre termino por decidir el voto de muchos indecisos y otros militantes del Apruebo.

La Convención Constitucional tuvo una oportunidad única, a pesar de las restricciones impuestas por la ley 20.200, de establecer derechos para el pueblo trabajador, para fortalecer su organización y defensa contra el capital, establecer las bases de un desarrollo económico con la participación de los trabajadores hacia la independencia de los bloques imperialistas, fortaleciendo un proyecto antiimperialista en Latinoamérica. Si bien las reglas del juego no permitían salir del marco democrático burgués, si podían establecerse las bases para la proyección de una alternativa democrática popular.

El proceso que comenzó con el “Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución”, pasando por el primer plebiscito, la elección de la Convención Constitucional y el plebiscito de salida logró de manera exitosa el fin para el que fue diseñado. Salvar el gobierno de Piñera y la institucionalidad burguesa, sofocar el estallido, encauzarlo en el marco institucional y finalmente revivir a los partidos burgueses que estaban a punto de desaparecer.

Hoy luego de la derrota el gobierno de Boric queda en una posición de vulnerabilidad, que lo obliga a ceder poder a la vieja socialdemocracia que administro el sistema neoliberal durante treinta años. El Partido Socialista, el Partido Por la Democracia, comienzan a tomar el control, en desmedro del Partido Comunista de Mercado, asegurando su lugar en puestos claves del gabinete político, dando una señal clara a la burguesía chilena y a los grandes monopolios, que todo se mantendrá en calma y el sistema seguirá intacto, seguramente cederán en algunas reivindicaciones populares, pero nada que afecte a la estrategia trazada en el “Acuerdo por la Paz y Nueva Constitución”.

El triunfo del “Rechazo” es claramente un retroceso en la lucha popular, la falta de claridad política de la izquierda, el desprecio por el movimiento obrero por parte de la elite progresista, la falta de unidad en torno a un programa o plataforma única nos ha costado caro. Ya no bastan los llamados a retomar la lucha o revivir el 18 de octubre, el momento es otro. Hoy es preciso no llamar a la unidad de la izquierda, sino a su organización en torno a objetivos concretos y prácticos; la clase trabajadora sigue siendo decisiva para la derrota del capitalismo, la lucha de clases sigue siendo una realidad, la democracia representativa burguesa no basta.

Se vienen años difíciles para los trabajadores y el pueblo, la derecha y la socialdemocracia retomarán el poder y gobernarán en conjunto para defender el sistema del que todos se alimentan. Tenemos el deber de crear en una alternativa al capitalismo, una izquierda revolucionaria inserta en todos los frentes de trabajo, organizados para luchar por un Gobierno Popular Democrático, que siente las bases para avanzar hacia la Revolución Democrático Popular camino al Socialismo.

DIRECCION NACIONAL

PARTIDO COMUNISTA REVOLUCIONARIO.

Septiembre 2022

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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