CHILE. LA FIESTA DEL GOBIERNO FANTASMA

CHILE. LA FIESTA DEL GOBIERNO FANTASMA
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Hoy, martes 6 de septiembre, el gobierno de Boric se apresta de hacer una puesta en escena con un discurso que tratará de ser épico, con frases cliché teniendo como telón de fondo la derrota sufrida el 4 de septiembre reciente en el plebiscito. Todavía se sienten los efectos de esa derrota ya que esta no es menor. Constituye la derrota de una parte del progresismo, de una parte de los partidos burgueses, Apruebo Dignidad, que intentó convertirse en fuerza hegemónica al interior del bloque de poder dominante e imponer su proyecto por los siguientes 30 o 40 años. Con el fracaso de su estrategia, con la derrota de la propuesta constitucional, el gobierno de Boric se prepara a desembarcar ahora ya sin máscaras, con el ropaje auténtico y sin maquillajes.

Se sabe que la disputa en el actual gobierno se viene dando entre las dos expresiones del progresismo por la conducción del proceso abierto el 2019, estallido social. Por una parte, el viejo progresismo desgastado con la obra de consolidación del neoliberalismo, con el perfeccionamiento del mismo y con cinco gobiernos casi consecutivos, la Concertación (hoy Socialismo Democrático integrados por los partidos Socialista, Por la Democracia y Radical) y por otro, el nuevo progresismo integrada por los hijos de la Concertación representado en el juvenil Frente Amplio en alianza con el Partido Comunista y otros partidos menores. Esta disputa por la conducción no es antagónica sino táctica más que nada en cómo realizar los cambios, el orden de los mismos y el cuidado de las instituciones del Estado y el contenido de las políticas públicas. Lo esencial es el remozamiento del neoliberalismo, la revalidación del proyecto burgués, la reformulación de un nuevo impulso de desarrollo capitalismo y el mantenimiento de Chile en la globalización capitalista. 

Esa disputa no es menor, aun cuándo no es antagónica, por cuanto el discurso originario del Frente Amplio, de Boric era precisamente lograr un recambio generacional, pasar la cuenta a la vieja elite progresista, Concertación, tener la oportunidad de gobernar desde una supremacía moral de los jóvenes progresistas y de desbancar a la Concertación o quizás barrerla del mapa político. Pero, la incapacidad política del Frente Amplio en cuestiones netamente del día a día del gobierno, su incapacidad político-intelectual para enfrentar la crisis hoy en curso, los sucesivos errores político-administrativos junto con el hecho que la última elección parlamentario dejó tanto la cámara de diputados y el senado divididos en dos partes casi iguales entre la derecha progresista (Concertación. Frente Amplio, Apruebo Dignidad) y la derecha fascista lo que dificultaría la aprobación de las leyes ligadas al programa de gobierno.

Con este cuadro, tempranamente, Boric comenzó a renunciar a su discurso inicial, a su programa sin mucha presión para hacerlo, y en forma voluntariosa, y comenzó a girar cada vez más hacia la derecha dentro del progresismo o si se quiere comenzó a girar cada vez más hacia el centro o hacia la vieja Concertación. Cada día que pasa es cada vez más el poder que va tomando los partidos de Socialismo Democrático y que ahora será cada vez más el peso que comience a tener al interior del gobierno la Democracia Cristiana que sin integrar o ser parte de la alianza política oficial será cada vez más influyente. No hay que olvidar que gracias a un sector de la DC la opción Rechazo logró triunfar. El gobierno de Boric cada vez deja de ser un gobierno del Frente Amplio y cada vez es más otro gobierno de la Concertación. 

Con este viraje constante, el Partido Comunista queda debilitado ya que con ello se comienza a cerrar cada vez el flanco hacia la izquierda que dentro del progresismo se trata de presentar como el más "radical" aunque en los hechos no lo sea. La ubicación del PC en la izquierda del progresismo en el gobierno lograba tranquilizar a una parte importante de sus bases, de su militancia sin embargo la derrota en el plebiscito deja a la dirección reaccionaria del Partido Comunista sin argumentos para seguir apoyando aun gobierno progresista que es menos que tibio o menos que amarillo. El problema con ello es que no se percibe en la dirigencia pública del Partido Comunista algún liderazgo que impulse hacer un cambio radical de las políticas entreguistas que el PC ha seguido desde el inicio de la transición en 1990. Si bien la lucha de clases también se da al interior del partido, esa lucha de clases al interior del PC aun no se percibe con claridad limitandose de ves en cuando que algunas bases en forma marginal lo abandonan para asumir otras políticas de izquierda, clásicas, sin que por ello asuman esas bases posiciones revolucionarias. 

Después de la derrota, se viene el cambio de gabinete, el cambio ministerial para el "segundo tiempo". Se podría decir que ahora comienza a desplegarse el gobierno en plenitud y ahora se comienza a mostrar con mayor claridad la esencia reaccionaria del progresismo en su conjunto ya sea en su versión nueva o antigua, joven o viejo. 

Desarrollarán el discurso de la diversidad e inclusión política, podrán en el centro a "Chile, a la patria", la Unidad Nacional, comenzará el tenue y suave co-gobierno del progresismo con la derecha fascista para avanzar en la revalidación del nuevo marco constitucional capitalista. Recurrirán a reivindicar al viejo golpista de Patricio Aylwin para fundamentar la democracia y la constitución en la medida de los posible. La democracia de los acuerdos, el consenso inter burgués se terminará de imponer bajo el argumento de "más no se pudo avanzar" o "si es que hubiesen votado por nosotros otro gallo cantaría" lo cual es absolutamente falso y es otra forma de chantaje político. El acuerdo inter burgués viene de antes, viene desde el 15 de noviembre del 2019. 

En la otra vereda, el pueblo se dará cuenta que se realizará todo contra lo cual estalló el 2019. Los acuerdos entre cuatro paredes y de espaldas al pueblo, el ninguneo al pueblo, el entierro del pueblo como soberano, etc junto a la crisis social-económica de los hogares de los trabajadores no aguanta más con píldoras de más "paciencia" ni tener el suficiente control propio para asumir que los cambios serán paso a paso, de poquito a poquito. Los trabajadores y los pueblos quieren una cambio radical ahora y no mañana, completo y no parcializado. Se inició la cuenta regresiva para un nuevo estallido social. Será cosa de tiempo y de cómo la crisis económica hace lo suyo. El pueblo ya aprendió que con masividad y con el ejercicio de la violencia popular, con acción directa todo se puede avanzar y quizás todo se puede conseguir. 

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