CHILE POLARIZADO ¿CUÁL POLARIZACIÓN?

CHILE POLARIZADO ¿CUÁL POLARIZACIÓN?
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Las elecciones electorales, las campañas para elegir autoridades políticas, son en definitivas puestas en escena de los emprendimientos electorales, de las máquinas políticas-publicitarias, de las marcas registradas a las cuales conocemos como partidos políticos. Al igual que cualquier otro emprendimiento o empresa realizan sus estudios de mercado, los focos group, le toman la temperatura al ambiente mediante encuestas y definen los logos, las canciones y el tipo de candidato que servirá para vender el producto. El empleado del mes será el candidato que mayor cantidad de votos o clientes pueda adherir a la compañía en marcha. Las campañas no son más que eso.

Pero para que las marcas registradas puedan ser competitivas se deben diferenciar en relación a los otros en disputa a veces mediante ciertos planteamientos otras mediante campañas agresivas. Es este mundo empresarial-político el que se encarga de polarizar sus planteamientos para establecer esa diferencia necesaria. Esa polarización en la estratosfera política, en law altas esferas, o entre las diferentes gerencias tienen elementos ideológicos, emocionales y apelan a los sentimientos más básicos de la población cautiva como pueden ser los temores, los miedos, la inseguridad, la incertidumbre, el terror, y el miedo a lo desconocido.

En la campaña electoral-presidencial ocurrió esta polarización de las altas esferas.

Para los sectores más reaccionarios de la sociedad, para la clase dominante o un gran sector de ella, la candidatura del Frente Amplia los aterroriza porque ven, efectivamente, reflejada en ella al mismo comunismo, al mismo fantasma anunciado por Marx y Engels allá en 1848, por lo menos en el plano valórico aun cuando saben que en términos de los poderes económicos el Frente Amplio es un tigre sin dientes o a lo menos un gatito a lo Garfield.

Para la izquierda, la candidatura de José Antonio Kast representa el fascismo mismo, los campos de concentración, el genocidio y la dictadura misma junto a un capitalismo extremo, represor y asesino. A sabiendas, desde la izquierda socialdemócrata, que debido al empate electoral tendrán que negociar con el mismo demonio y harán buenos negocios.

En ambos casos saltan los temores más íntimos y esos se transforman en elementos de campaña, en discurso político, en una supuesta lucha de vida o muerte, entre el autoritarismo y más democracia, desde la óptima del Frente Amplio y el progresismo o entre la libertad y el comunismo desde la óptica de los fascistas.

Pero, ¿es esa la polarización de la sociedad chilena? ¿se encuentra polarizado Chile?

La polarización planteada por parte de la elite política no es la polarización que vive la sociedad chilena y los temores que la elite le infunde a la población sólo funciona en función de los propios intereses de “clase” que posee la elite más conocida como clase política o partido del orden. Esta polarización ficticia e intencionada tiene como finalidad, su propaganda, de esconder la polarización real y efectiva que vive Chile que no es más que la polarización de clases, es decir, la polarización que da la agudización de la lucha de clases.

El estallido social mostró a un país polarizado, a una sociedad quebrada y antagonizado entre el pueblo y el conjunto de la clase política, entre los pueblos y el Estado, entre los pueblos y los trabajadores contra el neoliberalismo y el capitalismo, entre una democracia burguesa-pactada y de seguridad nacional contra una democracia directa. La polarización se mostró entre el secuestro de la soberanía popular, los derechos y la democracia de los pueblos en contraposición de la democracia representativa, oligárquica, burguesa y corrupta.

La masividad del estallido, el ejercicio de múltiples grados de violencia popular no fue la representación entre la contradicción de la libertad versus el comunismo, o como lo decía el Partido Comunista entre democracia y neoliberalismo, para nada. Sino entre el pueblo contra el conjunto del modelo y su clase política.

Es curioso, irrisorio, que los diferentes payasos representantes de la clase política se muestren como los solucionadores del problema social (crisis del capitalismo) y como contrarios a la polarización de Chile desde y desde dentro de las altas esferas políticas llamando al diálogo y al consenso en circunstancia han sido todos ellos que mediante las políticas capitalistas y neoliberales los que han polarizado la sociedad, han agudizado la lucha de clases, y han sido los reales convocantes y provocadores para que el estallido social ocurriera.

La polarización de la sociedad y quiebre se da por la altísima concentración de las riquezas y del poder por parte de la oligarquía, por los altos grados de dependencia económica de Chile en relación con el imperialismo (Chile país neocolonial), mediante los altos grados de represión y mediante los profundos niveles de miseria de los pueblos y de los trabajadores.

No es mediante el diálogo de las elites y la imposición de la democracia de los acuerdos, o mediante la reformas graduadas y lentas como se despolariza la sociedad, o es mediante la conciliación de clases como se sana una sociedad violenta, quebrada y corrupta, la despolarización de la sociedad chilena se logra mediante la eliminación de las condiciones materiales que permiten los altos grados de explotación, miseria e injusticia de las mayorías. Se logra mediante la agudización de la lucha de clases y cómo la lucha de clases se resuelve a favor del proletariado, a favor de las grandes mayorías. Así como con el fascismo no se dialogo sino se le combate, el proletariado, las masas populares no tienen nada que dialogar con los representantes de los intereses burgueses ni menos entran en su juego, el proletariado no tiene más que combatir a la clase que lo explota. La polarización es entre burgueses y proletarios, no entre progresismo y fascismo que son dos caras de la misma moneda capitalista.

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