DEBATE. LA DOBLE FUNCIÓN DE LOS GOBIERNOS PROGRESISTAS: CONTENCIÓN Y PROLONGACIÓN

DEBATE. LA DOBLE FUNCIÓN DE LOS GOBIERNOS PROGRESISTAS: CONTENCIÓN Y PROLONGACIÓN
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“Cada día tiene su afán”. Así reza el dicho popular queriendo decir lo que sea que quiera decir. Es decir, cada tiene su propia dinámica, su propia aventura y/o desastre. Algo similar ocurre con las épocas, con las modas que aparecen, con las tendencias, con la política.

Si en épocas pasadas el reformismo se vestía de revolucionario cuando en el fondo no lo era (bastaba con desmenuzar el término “reformista” para comprender que era todo lo contrario) este siempre actuó como un muro de contención alternándose, su liderazgo, con las otras expresiones de la ideología burguesa como las posiciones laicas, socialcristianas, liberales o socialdemócratas. La lucha ideológica por la hegemonía entre ellas a veces se presentaba como si fueran antagónicas cuando al final eran complementarias. Hacía que las “masas” tomaran parte en torno a sus líderes como si fuera una lucha sin cuartel o de vida o muerte. Grandes discursos y marchas multitudinarias. Era parte del espectáculo político, del show, o como dicen ellos, parte del juego democrático. Nótese “juego”. 

Pero los tiempos cambian. 

Las nuevas generaciones se muestran más libres o liberales y las posiciones ideológicas clásicas como la socialcristiana, los conservadores, etc no logran interpretar a estas generaciones. Se ven como verdaderos dinosaurios, como piezas de museos y los antiguos reformistas a lo más tienen un tufillo de nostalgia, de viejito tierno e inofensivo que se le cae la placa cada dos sílabas. Entonces pareciera que la clase dominante se quedará desnuda, desprovista de ideología pero nada más lejos de la realidad. Ha nacido el progresismo, la nueva reacción de la ideología dominante. 

Si los gobiernos de tradicionales de la derecha dinosauria causa un fuerte rechazo en la población para que la clase dominante pueda llevar a cabo las políticas de reactualización y revalidación del capitalismo sin contratiempos ni estallidos, esta, la clase dominante, requiere de un discurso atrayente, juvenil, fresco, flexible, inclusivo, amable hasta erótico cosa que pueda sonreirle a la masa mientras pasa la aplanadora sobre ella misma. 

El progresismo nace al servicio de la clase dominante y en su acta de nacimiento se encuentra grabado a fuego su doble función la de contención y la de prolongación. 

De contención porque se sabe que el capitalismo se encuentra en una crisis profunda y que a consecuencia de ello la lucha de clases se ha agudizado a tal punto que ahora utilizan los golpes de estado blandos como una forma de intentar ordenar la casa y seguir adelante con el capitalismo. Eso provocó protestas, estallidos, rebeliones, huelgas y paros indefinidos. Para evitar aquello y poder avanzar en su programa capitalista, la clase dominante impulsa, crea, y permite la asunción de los progresistas en una suerte de hijos putativos. Su rostro amable, y en muchos casos su origen popular, sirve para contener el descontento social-popular, sirve para confundir a las masas y sirve claramente para que la clase dominante cumpla con sus objetivos, debido a lo anterior. Son gobierno de contención. 

Son también de prolongación por cuanto la contención no es estática, inmovil, no se congela sino por el contrario, al mismo momento que se contiene se avanza y se consolida, se perfecciona y se traspasan los costos de la crisis al pueblo y los trabajadores. En medio de la crisis los progresistas prometen un futuro mejor, pero para lo cual se requiere un sacrificio de “todos” entendiendo por “todos” no ellos, los capitalistas, sino “nosotros” entendiendo por nosotros los trabajadores. 

El discurso progresista consiste en que para llegar a ese futuro se requieren ajustes estructurales (de corte capitalista), que el estado debe ahorrar y por lo tanto las ayudas serán mínimas, o menos que mínimas, y focalizadas. Que es mejor que nada. Que lo mejor es enemigo de lo bueno. Que no se preocupen que el próximo año será mejor.

Mientras esos cantos de sirena suenan, los ajustes se van produciendo, se promulgan nuevas leyes en medio de conciertos masivos de algún rockstar o mega evento, o mujer en medio de un mundial. Se comienza la ola de despidos masivos, de la reducción de sueldos, de cambios arbitrarios de los contratos total es fácil echarle la culpa a los rusos, a los ucranianos y a los chinos y no a la oligarquía de estas latitudes.

Para todo ello es necesario el rostro amable de un profesor, de un obrero metalúrgico, de un ex guerrillero, de algún ex dirigentes de pueblo originario o dirigente estudiantil o de algún funcionario de alguna institución financiera o postrado en una silla de ruedas que se vista de progresista y que tenga la capacidad de contener y prolongar, de dar más oxígeno a este cadáver podrido de democracia burguesa. Si no es capaz, entonces, bienvenido el golpe blando y que venga el siguiente de rostro amable. Los casting estarán a la orden del día.

El Gatopardo, 1963

https://www.youtube.com/watch?v=FOX0kD6aS94

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