PANDEMIAS: LA VIDA SIEMPRE EN RIESGO.

PANDEMIAS: LA VIDA SIEMPRE EN RIESGO.
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REVISTA AMÉRICA REBELDE Nº 16

Ahora la humanidad tendrá que aprender a vivir al límite de la vida, al borde de la muerte. Así pareciera que nos tocas después que la OMS declara que el Covid-19 nos podría acompañar para siempre al igual que el SIDA, la otra pandemia que ya ha reportado millones de muertos.

La verdad es que hace muchos años, y quizás siglos, que el Planeta Tierra y la humanidad han estado al borde la muerte y ha aprendido a convivir con numerosas pandemias que al estar con nosotros hace ya tanto se han convertido en parte del paisaje, se han normalizado y por ende las hemos vuelto invisibles.

Desde la invasión militar de los imperios españoles y portugués a América Latina, en lo que llaman ellos la conquista, exterminaron y cometieron genocidio contra los pueblos originarios mediante las guerras, las torturas, las enfermedades traídas desde Europa, y la destrucción de la naturaleza. Impusieron los conceptos de esa la sociedad occidental corrupta, su modelo de democracia y configuraron esa herramienta de dominación por excelencia: El Estado. Todo en nombre de Dios. Lo mismo hicieron en África y en Asia. Desde la superioridad racial de los amos blancos. Esa colonización, ese colonialismo ha durado hasta nuestros días transformándose en neocolonialismo e imperialismo.

La humanidad se acostumbró a las pandemias de las guerras genocidas tanto así que el derecho internacional ha desarrollado un conjunto de pactos internacionales destinados a “regular” las guerras, establecen lo que se puede hacer en la guerra y aquellas que se encuentran prohibidos. Cuando esos pactos internacionales sobre la guerra son violados, los genocidas concurren a los tribunales internacionales. Este hecho no es más que el intento de humanizar la guerra, hacer más humano el asesinato de personas como consecuencia de la expansión del poder de las clases dominantes de otras latitudes que deciden invadir otras tierras para aumentar sus poderes y riquezas. Igual cosa ocurrió con la aplicación de la pena de muerte. Si el ahorcamiento fue considerado demasiado inhumano porque el condenado sufría demasiado en el transcurso de la ejecución hasta su muerte definitiva, para evitar ese padecimiento, se inventó la Guillotina, el fusilamiento, la silla eléctrica, etc todo en aras de un humanismo inexistente.

La utilización de armas químicas y bacteriológicas (fósforo, napalm, etc) no sólo provoca graves padecimientos en la población civil sobre las cuales se lanzan, sino que sus efectos se mantienen por generaciones y una vez terminado el conflicto bélico. Resulta casi incalculable la cantidad de muertos producidos a lo largo de la historia como consecuencia de las guerras imperialistas. Se contarán en miles de millones. No contento con eso también el derecho internacional estableció regulaciones e instituciones sobre el uso de esas armas de destrucción masiva y también sobre la construcción de armas atómicas reservado solamente para las grandes potencias. Nuevamente, el derecho internacional quiere humanizar la muerte masiva de inocentes como consecuencia del uso de estas armas reservando la impunidad para los genocidas. No olvidemos que, en el siglo XX, el mundo fue amenazado con la Guerra Nuclear que según algunos historiadores la humanidad estuvo a segundos de ser extinguida.


Tanta regulación internacional sobre las guerras y sin embargo las grandes potencias no se han planteado nunca el poner fin a ellas y proceder a la destrucción de todos los tipos de armas. Claro, eso sería impensable por las guerras, las invasiones militares no es más que la representación de la más encarnizada lucha de clases, pero a nivel internacional y para terminar con las guerras, con la producción de armas de destrucción masiva no se requiere de más regulaciones ni menos de humanizar el asesinato, sino que terminar lo que genera la lucha de clases a nivel internacional, y local, y para eso se requiere terminar con el / los imperialismos. Pero no sólo eso.


La superioridad racial, el desprecio por la vida de los Animales Humanos, donde la gran mayoría de estos son considerados inferiores y carentes de derechos, ha hecho que se hayan creado técnicas e instrumentos de torturas que quizá el primero de ello habrá sido el Tribunal de la Inquisición donde se torturaban a los infieles. Los mecanismos de tortura física se fueron perfeccionando a lo largo de la historia. El desarrollo de la tecnología también sirvió para incrementar las formas de tortura. La aparición de la electricidad, por ejemplo, derivó en la aplicación de shock eléctricos contra el detenido y se ha transformado en algo usual en manos de las policías al usar pistolas con descargas eléctricas. También los expertos en las “artes” de la tortura investigaron hasta que punto el se humano era capaz de soportar los tormentos sin que este falleciera. Habrán investigado las capacidades anatómicas, las fortalezas psicológicas para provocar no tan sólo el tormento físico sino también psicológico. Nuevamente, el derecho internacional respondió con pactos internacionales contra la aplicación de tortura, tratos inhumanos y degradantes. Pero todos esos tratados han sido insuficientes para terminar con esta nueva pandemia.

Pero tampoco no contento con ello, las potencias imperiales tenían que someter a grandes extensiones de la población mundial (especialmente Asia, África y América Latina) a la muerte por hambrunas y por la muerte de enfermedades curables. Para ello no sólo tuvieron, en forma planificada, saquear y destruir el medio ambiente de esos continentes sino también saquear los recursos económicos para precarizar al máximo los sistemas de salud pública, convertir la comercialización de medicamentos en un negocio lucrativo (industria farmacéutica) y así dejar a los que nada tienen, y que se enfermar, morir. Los millones de muertos producto del hambre se ha vuelto también invisible. Esta pandemia, el mundo occidental, auto concebido como “responsable” y “sensible” la enfrentan mediante la realización de conciertos masivos para la recaudación de millones de dólares, donde la industria de la música corta su pedazo en la torta, o mediante la tan consabida “ayuda humanitaria”. Nuevamente, la comunidad internacional pretende avanzar en la humanización de la pandemia-hambruna sin ponerse como meta para terminar con ella. Claro, nuevamente no podrían porque las hambrunas también son expresión de la lucha de clases a nivel internacional y como consecuencia de las políticas imperialistas. Nuevamente, la única solución para terminar con ellas no es terminar con los pobres como pretenden los oligarcas sino terminar con el / los imperialismos, con la concentración de la riqueza a nivel internacional.


Pero la avaricia, la crueldad, y el desquiciamiento de los que detentan el poder, los capitalistas, no tiene limites. No sólo se han dedicado a exterminar a los Animales Humanos sino también a la destrucción progresiva y acelerada de nuestra casa común cual es el Planeta Tierra. La naturaleza la convirtieron en objeto económico. La destrucción del medio ambiente, de la naturaleza fue consecuencia directa del desarrollo del capitalismo y de las fuerzas que la sustentan. Sometieron a la naturaleza al extractivismo, al productivismo y a la industrialización. Transformaron a los Animales No Humanos en producción económica, los esclavizaron y los han sometido a enormes vejámenes. La industria ganadera, de la carne, las pesqueras no son más que industrias de tortura animal que se ha legalizado y convertido en comercio.
Ahora, nos toca una nueva pandemia. El Covid-19 mañana será el Covid-20, 21, 22. Será otra y peor pandemia que aparezca como consecuencia de la producción capitalista. Sin embargo, esta nueva crisis ha hecho lo que los trabajadores alrededor del mundo no hemos podido. Ha logrado poner en jaque la producción capitalista en todo el orbe y en forma simultánea. Nos ha recordado lo que plantea la Teoría del Descrecimiento Económico en cuanto a aprender a “vivir con menos para vivir mejor” aun cuando las clases dominantes mantengan su nivel de vida y de consumo. La cuarentena nos ha mostrado lo nefasto que es el consumismo y de los efectos en la naturaleza y en nuestro medio. Los animales han vuelto a recuperar los espacios usurpados, los bosques y áreas públicas se han enverdecido y los ríos se han limpiado como por arte de magia.


El mundo occidental se horroriza por ahora la pandemia los ataca, llega a los centros de poder mundial. Les golpea a su puerta y ahora habita en sus comedores, living, casas y grandes banquetes. Ahora, EEUU y Alemania le reclaman a China, el otro centro imperial, que se los indemnice por las consecuencias económicas de la pandemia pero estas mismas potencias nada dicen de ellos indemnizar a los pueblos de Asia, África y América Latina como consecuencia del neocolonialismo, del pago de la deuda externa, por la aplicación de los políticas del FMI / BM en nuestras regiones. Nada dicen con que el primer mundo indemnice a la humanidad por todas las guerras y saqueos que ellos han provocado a lo largo de la historia. Para los países desarrollados, el subdesarrollo no es más que la consecuencia lógica de la “inferioridad racial” y no producto de la principal pandemia cual es el primer mundo desarrollado: el capitalismo imperialista.


RESPONDE LAS SIGUIENTES PREGUNTAS:
¿Qué es lo que afecta a todas las formas de vida en tu barrio, población y comuna?

¿Qué es lo que se debería hacer para hacer la defensa de todas las formas de vida un elemento central en tu entorno?

¿Qué rol le cabe a los movimientos sociales en la población/ barrio?

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